Puerto de Cotos

Puerto de Cotos · Venta Marcelino · Enero 2017 · -5ºC · La Familia Chiflada

Llevábamos tiempo queriendo ver nieve, disfrutar de la reacción de Arya y de un día nuestro. Vivimos a un paso de la sierra madrileña y eso pone a nuestro alcance lugares preciosos por descubrir.

Pregunté a mis amigos los aventureros y me recomendaron este lugar, Puerto de Cotos, en la Sierra de Guadarrama. Me pasaron una ruta sencilla (apta para mi poca forma física) que llegaba hasta un lago e íbamos a estar repletos de paisajes bonitos que disfrutar.

Era sábado, nos levantamos con calma aprovechando nuestro único día de descanso. Nada más desayunar nos pusimos el kit deportivo y  dirigímos rumbo a la sierra. Al pasar Rascafría la temperatura en el termómetro del coche empezó a bajar hasta pasar de cero, ahí supimos que no habíamos previsto el tiempo en condiciones.

Subíamos por una carretera pequeña de doble sentido y curvas, mientras veíamos como aumentaba el número en los carteles que informaban de la altitud. Atentos, buscamos Venta Marcelino, el punto de referencia que mis aventureros me habían contado. Comenzamos a ver personas con monos de nieve, abrigados hasta las cejas y empezamos a mofarnos de nosotros mismos por no haber sido más previsores. Tiritamos  al salir del coche.

Gente. Gente con el pelo y la barba llena de pedacitos de hielo. Gente que llegaba en autobús, familias enteras jugando con sus trineos, parejas acurrucadas, gente equipada para ir de ruta…Gente, mucha gente y luego nosotros con el frío apoderándose de nuestro cuerpo.

Los -5° no impidieron investigar y descubrir parte de este lugar tan especial. Queda pendiente hacer la ruta hasta el lago.


Me encanta observar los rastros que va dejando el paso de la naturaleza, los trocitos de ramas caídas, las hojas humedecidas y cubiertas de hielo, las piñas, el musgo…Caminamos por los alrededores de Venta Marcelino, hasta que la tripa empezó a rugir.

Este restaurante ofrece comída castellana muy apetecible pero fuera de nuestro alcance. Arya nos acompañaba así que había que comer al aire libre y fresco, muy fresco. Optamos por la opción rápida comiendo un bocadillo y persomente rematé con un chocolate caliente para hacer reaccionar a mi cuerpo.

Mi mente quería seguir descubriendo pero mi cuerpo me mandaba para el coche de vuelta a casa. Como dice El Mago de Oz: “Se  está mejor en casa que en ningún sitio”.

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